martes, 18 de agosto de 2009

Corro y corro

En mi día a día la prisa es un estado natural, muy de vez en cuando llego temprano a algo, ¿estará en mis genes? Me mantengo haciendo equilibrio en dos trabajos, y si tengo tiempo, siempre resulta algo o alguien que hace que ande llegando a todos lados desde el "casi a tiempo"  hasta el "hoy si vine tarde"; sin embargo me había mantenido con una racha de puntualidad que hasta a mi me extrañaba. Ayer me dirigía a casa para almorzar con mi familia, evento extraño pero afortunadamente en algunas ocasiones sucede y metido en mis pensamientos y preocupaciones que van de los dólares faltantes a problemas de salud; entonces me atropella una realidad espantosa, una realidad dura y cruel en la esquina dos niñas como de unos siete a nueve años, una  se inclina sobre el pavimento y la otra se sube a la espalda y comienza a lanzar al aire tres limones haciendo malabarismos increíbles, hasta incluyen una parte donde aparentemente se le escapa al suelo uno de los limones, pero inmediatamente lo alcanza y hace unas maniobras aún más difíciles como acto final, luego pasan las dos desde una ventanilla a otra, en una de ellas le dan una moneda; son las doce treinta del medio día, me imagino la temperatura de la calle, yo voy con aire acondicionado en el carro. Pero con todo eso no es lo que me impacta, comienzo a pensar en mis hijas, las recuerdo de esa edad y las veo en sus juegos en su colegio, en fin en una vida distinta. Y me duele el alma, recuerdo a la Mafalda diciendo con una vendita "¿cómo se hace para ponerse esto en el alma?".
Diferentes realidades, diferentes vivencias, cómo algo que ya casi es cotidiano puede en ocasiones meternos de lleno en una realidad diferente y cómo necesitamos que eso suceda para que no escondamos nuestra mente de la realidad, aunque sea difícil, aunque sea espantosa, aunque sea brutal. Pienso, ¿cómo ayudar? ¿cómo ayudar realmente? Lo más fácil e inmediato es dar una caridad con algunas monedas o con algo de comida pero estos niños no necesitan solo eso, necesitan más y muchísimas veces esta caridad express lo que hace es calmarnos un poco nuestra ansiedad. No caemos en la cuenta que muchos de estos niños son explotados y que deben entregar todo o una parte de sus "ganancias" a alguien que no siempre es un familiar, generalmente no es un familiar sino un abusador, una alimaña que se alimenta de la sangre, de la vida de estos niños. Y el dolor nos continúa fluyendo e impactando mientras la realidad se va haciendo más brutal y más dura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario