domingo, 15 de noviembre de 2009

Una semana

Hace exactamente una semana, lloviò mucho, y la muerte llegò a nuestro pequeño paìs.
El pasado fin de semana, aùn no se conoce el nùmero exacto de fallecidos, durante una lluvia incesante que ocasionò desbordamiento de rìos, deslaves de montañas, inundaciones con lodo, rocas, troncos, restos de viviendas, vehìculos y todo lo que se encontrò a su paso, muchas personas perdieron la vida, algunos quedando soterrados en los lugares, otros siendo arrastrados por la terrible corriente de agua que los llevò hasta el mar donde se han estado rescatando cadàveres.
Tristeza, luto, desolaciòn, dolor; no alcanzan los tèrminos para poder describir lo que sucede a una persona ante la pèrdida de todo, uno o varios miembros de la familia ademàs de lo material (vivienda, vehìculos, siembras, animales). A mucha gente el fin de semana anterior les cambiò todo, si bien es cierto que muchos de estos lugares eran habitados por gente sencilla y humilde, personas que diariamente salìan como todos a ganarse la vida pero talvez con màs dificultades que otros; eran personas con sueños, con esperanzas, con preocupaciones del diario vivir, con fe; personas que estaban descansando, durmiendo para retomar su lucha al dìa siguiente hoy son parte de las estadìsticas macabras.
Pero hay màs, hay cientos de familias que se encuentran hoy carentes de todo, y ese todo nos es tan difìcil de asimilar, de comprender, de dimensionar. Ayer el periòdico daba la noticia de un hombre joven que està haciendo una bùsqueda intensa, recorriendo lugares a pie para buscar los cadàveres de su familia, ha encontrado varios pero no de sus familiares. Vemos imàgenes de lo que ocurriò y vemos tambièn a las personas de toda edad y sexo aglomeradas en lugares donde se les ha dado refugio, iglesias y escuelas principalmente donde sòlo cuentan con un techo pero les falta agua, comida, ropa, medicinas y como parte de todo este proceso de pèrdida, a muchos les falta la esperanza.
Con todo y crisis financiera muchìsimas personas han donado un poco para suplir ese todo y gracias a Dios vemos que desde el primer momento personas particulares, diferentes grupos religiosos y algunas autoridades han estado distribuyendo alimentos, ropa, tratando de suplir las necesidades bàsicas de todos los afectados. Tambièn vemos a muchos paìses enviar ayuda para luchar contra todo lo que acompaña a este tipo de desgracia
Hoy ademàs de todo lo que conlleva tratar de orientar todas las acciones para atender a los damnificados, està la preocupaciòn por reconstruìr puentes, carreteras, viviendas; asì como cuantificar las pèrdidas en la agricultura.
Quiera Dios que podamos seguir adelante, que podamos ayudar a superar en algo todo lo que estas personas han perdido, que podamos ayudar en algo a recuperar nuestro paìs, que podamos ayudar en algo a recuperar la esperanza. Es mucho el esfuerzo, hoy es cuando la caridad debe ser efectiva y no solo una palabra, hoy es cuando la fe debe ser firme para que podamos recuperar nuestra confianza.

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